¿Cómo ayudar a una persona a entender lo que va a pasar, a encadenar los pasos de una tarea y a soportar la espera? Mostrándole lo que le decimos: un «primero / después», una agenda con imágenes, una secuencia ilustrada, un temporizador visual. Estos apoyos son CAA «para comprender», útiles a cualquier edad, y no solo en el autismo.
¿Por qué ayudan los apoyos visuales?
Una instrucción oral desaparece en cuanto se pronuncia; una imagen sigue a la vista. Los apoyos visuales convierten información abstracta (el tiempo, el orden de los pasos, la duración) en referencias concretas, que la persona puede mirar tantas veces como lo necesite. Saber lo que viene reduce el estrés de la incertidumbre, ayuda a aceptar las transiciones y deja más energía para aprender.
La eficacia de las agendas visuales está documentada a todas las edades (Bopp et al., 2004; Knight et al., 2015, citados por Beukelman & Light, 2020). Son el núcleo del programa TEACCH, que también puede enseñarse a padres y acompañantes: pregunta por él a los profesionales que acompañan a la persona.
¿Qué apoyo para cada necesidad?
| Apoyo | Para qué sirve | Ejemplo |
|---|---|---|
| «Primero / después» | Anunciar la siguiente actividad, hacer aceptable una petición | Primero los zapatos, después el parque |
| Agenda del día | Orientarse en el día, anticipar | Levantarse, vestirse, desayuno, dientes, mochila, colegio |
| Agenda semanal | Ver los días y los acontecimientos de la semana | Piscina el miércoles, la abuela el sábado |
| Secuencia | Hacer una tarea paso a paso | Lavarse las manos, preparar la bolsa de deporte |
| Temporizador visual | Ver cuánto tiempo queda | Diez minutos más de juego |
| Tablero de CAA | Expresarse: pedir, rechazar, comentar | Consulta Crear un tablero de comunicación |
Empezar por «primero / después»
Es la agenda más pequeña posible: dos imágenes una al lado de la otra. A la izquierda, la actividad que se pide; a la derecha, la que viene después, preferiblemente una actividad que le guste. Un simple «primero / después» suele reducir la ansiedad de las transiciones. Cuando se entienda bien, pasa a tres o cuatro pasos, luego a media jornada y luego al día entero.
PrimeroLos zapatos
DespuésEl parque
Construir una agenda visual
- Adapta el tiempo que muestra: de un «primero / después» a una semana entera, según la persona.
- Marca lo que ha terminado: pasa la actividad terminada a una zona de «terminado», pero déjala accesible para que la persona pueda volver a pedirla.
- Avisa antes de cada transición y señala claramente los cambios.
- Ofrece elecciones dentro de la rutina: qué paso va primero, quién ayuda. Así hay menos resistencia.
- Incluye momentos agradables: una actividad sensorial o un rato de calma después de una tarea exigente, siempre a la misma hora, hacen el día más motivador.
- Elige bien la imagen: un pictograma (ARASAAC, Sclera, Mulberry), una foto del lugar o del objeto real, o un vídeo corto cuando un pictograma no basta para mostrar lo que va a pasar. Usa los mismos pictogramas que en su herramienta de comunicación.
¿En papel o digital?
La agenda semanal con velcro suele tener un código de colores por día y por momento (mañana, mediodía, tarde, noche), a veces con «ayer, hoy, mañana» y las emociones. Los dos formatos se complementan:
| Papel (velcro, imanes) | Digital (aplicación) | |
|---|---|---|
| Puntos fuertes | Las imágenes se mueven con la mano, y manipular ayuda a los niños pequeños | Se cambia en pocos segundos, estés donde estés; recordatorios, lectura en voz alta |
| Límites | Abulta para llevarla encima; impresora y plastificadora para cada nuevo acontecimiento; sin recordatorios | Necesita un dispositivo cargado y a mano |
| Para quién | Uso en casa o en el aula, niño pequeño al que le gusta manipular | Desplazamientos frecuentes, sin impresora, cambios de última hora |
En Pictalk Buddy, la agenda visual (vista de día y de semana, alarmas, recordatorios en el reloj) se imprime como agenda semanal con sus pictogramas: puedes incluir o no los títulos según el nivel de lectura, o imprimir solo los acontecimientos que se salen de la rutina. También encontrarás plantillas en la página de recursos.
Dividir una tarea en una secuencia
Una secuencia visual descompone una actividad en pasos claros e ilustrados. Guía a la persona paso a paso, reduce lo que tiene que recordar y le permite conseguirlo sin que un adulto repita cada instrucción. Puede abarcar:
- las rutinas: cepillarse los dientes, vestirse, recoger sus cosas;
- los gestos de autonomía: prepararse un bocadillo, hacer la bolsa de deporte, cruzar la calle;
- las situaciones sociales: saludar, esperar su turno, pedir ayuda;
- lo que se espera en un lugar concreto: en el supermercado, en el médico, en el baño.
Ejemplo para «saludar»: (1) veo a una persona, (2) me giro hacia ella, (3) sonrío, (4) digo «hola» o enseño el pictograma, (5) hago un gesto con la mano. La secuencia hace explícitos códigos sociales que suelen quedar implícitos.
En Buddy, las secuencias guiadas asocian a cada paso un pictograma, un mensaje de audio o un vídeo corto, y la aplicación puede proponer pasos a partir de un simple título, que luego ajustas.
Mostrar el paso del tiempo: el temporizador visual
«Cinco minutos más» no significa nada para quien no se orienta en el tiempo. Un temporizador visual, como el Time Timer, muestra una zona de color que se va reduciendo hasta el final de la actividad. Hay modelos de 5 minutos, 30 minutos o una hora. Hace visibles el principio y el final, y ayuda a gestionar la frustración de la espera y de las transiciones. El temporizador integrado en Buddy vibra y suena cuando se acaba el tiempo previsto.
Preparar los cambios
La rutina aporta seguridad y previsibilidad, pero si es demasiado rígida se vuelve contraproducente. Mantén cierta flexibilidad y prepara a la persona para las situaciones poco habituales: avisa con antelación, explica el cambio y muéstralo, con un pictograma o una foto de lo que va a pasar. Una agenda digital se cambia en el momento, justo cuando llega el cambio. Si una conducta difícil vuelve a menudo en los mismos momentos, consulta Conductas desafiantes.
Unir comprender y expresarse
La agenda no es solo una herramienta de organización: cada imagen es una palabra que la persona ve y oye varias veces al día. Nombra las actividades tocando su pictograma, en la agenda y también en su herramienta de comunicación (consulta Modelar, esperar, responder). Por la noche, un cuaderno de vida con las fotos del día permite contar lo que ha pasado: hablar de un momento vivido a partir de fotos ayuda a las personas que usan CAA a construir un relato (Soto et al., 2009). En Buddy, la agenda, las secuencias, los cuadernos de vida y los tableros de CAA comparten los mismos pictogramas (consulta la agenda visual y las secuencias de Buddy).
Preguntas frecuentes
¿Fotos o pictogramas?
Las dos cosas. Los niños pequeños, autistas o no, interpretan a menudo mal los pictogramas estándar (McCarthy et al., 2018): cada pictograma se aprende en situación. Para un lugar o una persona concretos, una foto suele ser más clara.
¿Hay que escribir la palabra debajo de la imagen?
A menudo, sí: lo escrito también apoya la comprensión. Un niño autista que seguía instrucciones orales de un solo paso seguía dos o tres cuando su maestra las escribía mientras hablaba (Light et al., 1998). Adáptalo al nivel de lectura.
¿Los apoyos visuales son solo para el autismo?
No. Su eficacia está documentada a todas las edades, y ayudan a cualquier persona a la que le cuesta entender el lenguaje oral u orientarse en el tiempo, por ejemplo con síndrome de Down. Para el autismo, consulta Autismo y CAA.
Pictalk Buddy reúne tableros de CAA, agenda visual, secuencias guiadas y cuadernos de vida, con los mismos pictogramas, en Android, iOS, la web y el reloj. Aplicación a precio libre, desarrollada por una asociación sin ánimo de lucro. Descubrir Buddy
Fuentes
- Beukelman, D. R., & Light, J. C., 2020, Augmentative & Alternative Communication (5.ª ed.), Paul H. Brookes.
- Estudios citados a partir de Beukelman & Light (2020): Bopp et al. (2004); Knight et al. (2015); Soto et al. (2009); McCarthy et al. (2018); Light et al. (1998).