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Hablar del cuerpo, el dolor y el consentimiento con CAA
Hablar del cuerpo, el dolor y el consentimiento con CAA
Alexandros

Escrito por Alexandros SIDIRAS GALANTE el lunes 28 septiembre 2026, actualizado el jueves 15 octubre 2026

Tiempo estimado de lectura ~ 6 minutos

Una persona que no puede decir «me duele la barriga», «no me toques» o «alguien me ha hecho daño» depende por completo de que los demás sepan adivinar. Sin embargo, estas son las palabras que más a menudo faltan en los tableros de comunicación. Aquí verás cuáles ofrecer, cómo introducirlas a cualquier edad y cómo reaccionar cuando la persona las usa.

Por qué estas palabras son imprescindibles

  • En una encuesta a 40 adultos usuarios de CAA, el 45 % había sufrido un delito o un maltrato, y solo el 28 % lo había denunciado a la policía (Bryen, Carey & Frantz, 2003).
  • Las personas con discapacidad tienen un riesgo de sufrir violencia sexual unas cinco veces mayor (Nixon et al., 2017).
  • En seis ámbitos de la vida adulta (entre ellos la sexualidad, la salud, la denuncia de un delito y la relación con los cuidadores), solo alrededor del 55 % de las palabras que usuarios y profesionales consideraban necesarias existía en los conjuntos de símbolos disponibles (Bryen, 2008).

Quitar estas palabras «para proteger» a la persona produce el efecto contrario: ya no tiene ningún medio para decir lo que le ocurre. De hecho, los clínicos consideran una señal de alarma que un sistema de CAA no tenga vocabulario sobre el cuerpo, la sexualidad o el maltrato.

¿Qué palabras del cuerpo ofrecer?

Un vocabulario del cuerpo completo va de la cabeza a los pies e incluye las partes íntimas, con sus nombres reales: vulva, pene, testículos, nalgas, pechos, ano. Las palabras infantiles o los rodeos dificultan que un médico, un docente o un investigador policial lo entiendan.

Para decirEjemplos
Dóndederecha, izquierda
Las sensacionespica, quema, escuece, aprieta, da pinchazos, tengo hormigueo
Los estadostengo ganas de vomitar, estoy mareado, sangro, no puedo respirar
Los cuidadosmedicamento, inyección, análisis de sangre, tirita, médico, dentista

Enseña estas palabras en los momentos reales: al vestirse, en el baño, con una pequeña herida, en una visita al médico. Nombra con calma la parte del cuerpo señalándola en la herramienta, como cualquier otra palabra (consulta Modelar, esperar, responder).

Decir que algo duele: dónde, cuánto, desde cuándo

  1. ¿Dónde?La parte del cuerpo que duele
  2. ¿Cuánto?Un poco, mucho, o de 0 a 10
  3. ¿Desde cuándo?Desde esta mañana, cuando me muevo…
«Me duele» se concreta con tres preguntas, siempre en el mismo orden.
  1. ¿Dónde? «Me duele» abre una página con las partes del cuerpo: la cabeza, los dientes, la barriga, la espalda, y también las partes íntimas.
  2. ¿Cuánto? Una escala de 0 a 10, con referencias en palabras (me duele un poco, me duele mucho).
  3. ¿Desde cuándo, y cuándo? Desde esta mañana, desde ayer, cuando me muevo, cuando me tocan, cuando hago pis.

No todo el mundo entiende una escala con números. Con los más pequeños o con las personas que todavía no manejan los números, empieza por «un poco / mucho» y apóyate en las señales habituales de la persona (muecas, agitación, retraimiento), que la familia puede describir en una tarjeta «Cómo hablar conmigo». En la página de recursos hay láminas para imprimir.

¿Cómo enseñar el consentimiento?

El consentimiento empieza mucho antes de las cuestiones de sexualidad. Un niño pequeño ya puede indicar que la cuchara llega demasiado deprisa, que no quiere un beso o que prefiere lavarse solo. Los autores recomiendan empezar pronto y enseñar a la vez las palabras y la manera de usarlas (Lever, 2003).

  • «Mi cuerpo es mío».
  • «Pregúntame primero».
  • «No me toques». / «He dicho que no».
  • «No quiero un beso». / «No quiero un abrazo».
  • «Es privado». / «Cierra la puerta». / «Llama antes de entrar».
  • «Quiero hacerlo solo». / «Quiero un adulto que yo elija».

Una palabra solo vale si se respeta: cuando la persona dice basta o no, los adultos paran, de inmediato y siempre, salvo peligro. Cuando no se puede aceptar una negativa (un medicamento, un cuidado imprescindible), déjale el control sobre lo demás: con qué bebida, en qué orden, con qué objeto que le tranquilice.

Contar lo que ha pasado, y que te crean

La persona necesita frases para contar lo que ha pasado y pedir ayuda:

  • «Alguien me ha hecho daño». / «Alguien me ha tocado».
  • «Me han dicho que guarde un secreto». / «Me han pedido fotos».
  • «Se burlan de mí». / «Me acosan». / «En internet».
  • «Quiero hablarlo con alguien». / «Quiero denunciarlo».
  • «Créeme». / «No es culpa mía».

Añade las palabras para decir quién (las personas de su entorno), dónde (los lugares) y cuándo.

Guiones de autodefensa para adolescentes y adultos

Más autonomía también significa más situaciones en las que hay que defenderse solo. Prepara guiones progresivos, para usar en este orden:

  1. una petición educada («Pare, por favor»);
  2. el recordatorio de la norma («Primero tiene que preguntarme»);
  3. pedir hablar con un responsable («Quiero hablar con el responsable»);
  4. «Voy a denunciarlo».

Si una persona te cuenta algo

Escúchala, dale tiempo para componer su mensaje, no le sugieras las respuestas y anota sus palabras exactas. En España:

  • 116 111 (Fundación ANAR): línea de ayuda a niños y adolescentes;
  • 112: peligro inmediato.

Intimidad, pubertad y vida afectiva

La adolescencia trae nuevas necesidades: hablar de la regla, de los cambios del cuerpo, de la higiene íntima, del enamoramiento. Este vocabulario se adapta a la edad real de la persona, no a una supuesta edad de desarrollo: «tengo la regla», «mi cuerpo está cambiando», «tengo una pregunta sobre mi cuerpo», «estoy enamorado».

Cada familia tiene sus valores, y es normal hablarlo en equipo. Pero una persona siempre debe poder hacer una pregunta sobre su cuerpo, decir lo que siente y decir que no. Los adolescentes y los adultos deciden por sí mismos qué palabras conservan y qué comparten con sus allegados (consulta Adolescencia y edad adulta).

¿Cómo proteger estas palabras en la herramienta?

  • Colócalas al alcance inmediato: un acceso al dolor y a la ayuda desde cada página. En los vocabularios de Pictalk, «no estoy bien» (PicTalk Trampolín 48), «me duele» (PicTalk Horizonte 80), «ayúdame» y «basta» (PicTalk Esencial 24) siguen visibles en todas las páginas; Trampolín 48 tiene además una página «Intimidad» y Horizonte 80 una página «Seguridad».
  • No las cambies de sitio: una palabra que conserva su lugar se encuentra incluso en plena emoción (consulta Organizar la cuadrícula).
  • No las quites sin hablarlo con la persona y el equipo. Si una palabra incomoda a un adulto, suele ser señal de que hay que hablar de ello, no de que haya que borrarla.
  • Prepara una copia en papel para el baño y los cuidados, donde la tableta no entra.
Tres pictogramas uno al lado del otro: una cara de dolor, una persona que levanta la mano con la palma hacia delante, una persona que levanta los brazos para pedir ayuda.
Me duele, basta, ayúdame: palabras que deben estar visibles en todas las páginas, siempre en el mismo sitio.

Para el médico y el hospital, prepara también un pasaporte de salud: consulta Presentarse y hacerse entender.

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad introducir el vocabulario del consentimiento?

Desde muy pequeños, con palabras sencillas: basta, no, sin besos, pregúntame. Después, el vocabulario se amplía con la edad.

¿No pueden escandalizar estas palabras en el colegio?

Explica al equipo por qué están ahí: protegen al alumno. Se usan con seriedad, como las demás palabras de salud.

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Fuentes

  • Beukelman, D. R. & Light, J. C., 2020, Augmentative & Alternative Communication (5.ª ed.), Paul H. Brookes, capítulos 5, 11 y 13.
  • Estudios citados a partir de Beukelman & Light (2020): Bryen, Carey & Frantz (2003); Bryen (2008); Nixon et al. (2017); Lever (2003).

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