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Elegir una herramienta de CAA: papel, tableta, aplicación y prueba
Elegir una herramienta de CAA: papel, tableta, aplicación y prueba
Alexandros

Escrito por Alexandros SIDIRAS GALANTE el lunes 28 septiembre 2026, actualizado el jueves 15 octubre 2026

Tiempo estimado de lectura ~ 7 minutos

Tableta, móvil o cuaderno de papel: ¿qué herramienta de CAA elegir y cómo saber si funciona? No se empieza por la herramienta sino por la persona; el papel y la pantalla se complementan; y una herramienta se juzga después de una prueba real de varias semanas.

¿Qué hay que saber de la persona antes de elegir?

El enfoque de referencia, el modelo de participación, parte de la vida de la persona: dónde participa, qué se lo impide y, después, qué ayudas elegir (Beukelman y Light, 2020). Antes de descargar nada, anota:

  • Sus actividades y sus lugares: comidas, colegio, trabajo, ocio, compras, piscina, citas médicas. En cada uno, ¿qué le falta para comunicarse?
  • Sus interlocutores: ¿familiares que conocen sus gestos, o desconocidos que necesitan una voz clara? Los amigos y los desconocidos piden otros mensajes que la familia.
  • Su acceso: ¿señala con el dedo de forma fiable? ¿Necesita un cobertor, un pulsador, la mirada?
  • Sus lenguas y las de su familia.
  • Sus gustos, no solo sus necesidades: chinchar a sus hermanos, hablar de fútbol, contar sus vacaciones. Una buena herramienta también sirve para comentar, rechazar o crear vínculos (ver más allá de las peticiones).
  • El número de palabras que necesita, y quién actualizará la herramienta. Cuanto más rico es el vocabulario, más práctica resulta la opción digital.

No esperes al final de este análisis para ofrecer un medio de comunicación: no hay requisitos previos, y se puede proponer enseguida una primera herramienta sencilla (ver los mitos sobre la CAA).

¿Papel, tableta o ambos?

Se habla de CAA de baja tecnología para los soportes sin electrónica (tableros y cuadernos impresos, tarjetas, alfabetos, paneles transparentes para la mirada) y de alta tecnología para las tabletas, los móviles y los dispositivos dedicados que hablan. Los gestos y los signos siguen siendo valiosos, pero los interlocutores sin formación solo adivinan entre un 10 y un 30 % según un estudio (Daniloff et al., 1983): con desconocidos, hace falta un soporte material.

CriterioPapel (baja tecnología)Tableta o móvil (alta tecnología)
CosteBajo: impresión, plastificadoDispositivo que financiar; software gratuito o de pago
VozNo: el interlocutor tiene que mirar y leerSí: llama la atención sin contacto visual, funciona a distancia, por teléfono y con quien no lee
VocabularioLimitado por el número de páginasMiles de palabras, organizadas en páginas
GramáticaDifícil de representarConjugación, concordancias, predicción según la aplicación
ResistenciaSin batería, va al baño y a la piscinaBatería, golpes, agua
ActualizaciónVolver a imprimirAñadir una palabra en unos segundos
Imagen socialDiscreto o muy visible según el formatoUna tableta corriente se percibe como «normal»

Para aprender, ambos funcionan: el modelado (mostrar los pictogramas mientras se habla) tiene efectos importantes tanto en papel como en pantalla (Allen et al., 2017; O'Neill, Light y Pope, 2018). La voz da más autonomía con desconocidos; el papel toma el relevo cuando se acaba la batería. La combinación más sólida suele ser una aplicación principal y una copia en papel.

La regla: la misma disposición en papel y en pantalla

La copia en papel debe repetir exactamente las mismas posiciones que la aplicación: la palabra «más» está en el mismo sitio en la hoja y en la pantalla. La persona no tiene que volver a aprender nada y sus gestos se vuelven automáticos. Error frecuente: un cuaderno organizado de otra forma que la aplicación, que obliga a buscar cada palabra dos veces. Comprueba que la aplicación sabe imprimir sus tableros, y vuelve a imprimir después de cada cambio importante (ver organizar la cuadrícula).

Pequeños tableros de papel para cada lugar

Añade algunos tableros plastificados para los sitios a los que la tableta no va o donde se queda guardada:

  • el cuarto de baño y la bañera;
  • la piscina;
  • el coche;
  • las comidas y las actividades que manchan;
  • un tablero de «urgencia», siempre a mano, con al menos sí, no, me duele, ayúdame.
Cuatro pictogramas uno al lado de otro: una marca de verificación verde, una cruz roja, una cara de dolor, una persona que levanta los brazos para pedir ayuda.
Lo mínimo de un tablero de «urgencia»: sí, no, me duele, ayúdame.

Para fabricarlos, consulta crear un tablero de comunicación y nuestros recursos imprimibles.

La lista de comprobación: cinco bloques

BloquePreguntas que hacerse
1. Vocabulario¿Se pueden añadir fácilmente palabras personales (nombres, fotos de la familia, lugares, aficiones)? ¿Las palabras se quedan en su sitio cuando se añaden otras? ¿Puede crecer el vocabulario, por ejemplo mostrando casillas ocultas, sin reorganizarlo todo? ¿Hay palabras para rechazar, protestar, decir basta, preguntar, comentar, saludar? ¿Palabras para el cuerpo, el dolor, la intimidad? ¿Imágenes adecuadas a la edad?
2. Acceso¿Se puede ajustar el tamaño de las casillas? ¿Admite un cobertor? ¿La persona necesita un pulsador o el control ocular (solo algunas aplicaciones sirven)? ¿La herramienta funciona en la silla de ruedas, en la cama, en el coche?
3. Voz y lengua¿Las voces corresponden a la edad y al género de la persona, y puede elegir la suya? ¿La aplicación está adaptada al español (concordancias, conjugaciones) o simplemente traducida? ¿Se puede cambiar de lengua manteniendo las mismas posiciones (ver CAA y bilingüismo)?
4. Día a día¿Se puede añadir una palabra en menos de un minuto, durante la actividad? ¿Funciona sin conexión? ¿Se sincroniza entre casa, el móvil y el colegio? ¿Se pueden imprimir los tableros con las mismas posiciones? ¿Exportar los datos en un formato abierto (OBZ) para no depender de un fabricante? ¿Cuánto cuesta a lo largo de varios años, suscripción incluida? ¿Dónde se alojan los datos?
5. Más allá del habla¿La persona necesita una agenda visual, secuencias para hacer una tarea sola, un cuaderno de vida? ¿Estas herramientas usan los mismos pictogramas que los tableros de comunicación?

Dos criterios suelen pesar más que los demás. La facilidad para modificarla: los padres la sitúan en primer lugar (Meder y Wegner, 2015), y un vocabulario que no evoluciona acaba abandonado (Johnson et al., 2006). El acceso, que por sí solo puede descartar opciones: ver acceso: postura, pulsador, control ocular. Para el coste, ver financiar la CAA.

¿Cómo organizar una prueba real?

  1. ConfigurarUna sola herramienta, lista para una situación prioritaria
  2. ModelarMuestra las palabras en la herramienta mientras hablas
  3. PracticarUna o dos semanas antes de observar
  4. ObservarUso, rapidez, cansancio, y la opinión de la persona
Una prueba se juzga a lo largo de varias semanas, no en una sesión.
  1. Una herramienta cada vez, durante varias semanas.
  2. Configúrala por completo para una situación prioritaria (la merienda, el recreo, la compra) antes de juzgarla.
  3. Modela: muestra las palabras en la herramienta mientras hablas, en los momentos que le gustan a la persona (ver modelar, esperar, responder).
  4. Deja una o dos semanas de práctica antes de observar.
  5. Observa: ¿la persona usa la herramienta, con qué frecuencia, con qué precisión? ¿Sus interlocutores la entienden? ¿Es rápido, cansado? ¿Participa más?
  6. Pídele su opinión, aunque sea a partir de capturas de pantalla. Respetar sus preferencias puede acelerar el aprendizaje (van der Meer et al., 2011).

No juzgues tras una semana: un usuario experimentado calculó que había necesitado unas 96 horas de práctica para dominar su herramienta, mientras que la formación habitual dura de 2 a 6 horas (Horton et al., 2001).

¿Qué errores evitar?

  • Elegir la herramienta que uno conoce. Es el primer sesgo que citan Beukelman y Light: el profesional recomienda lo que domina, no necesariamente lo que conviene.
  • Fiarse solo de las tablas de funciones. Nunca se han validado y favorecen las soluciones más tecnológicas. Para situar las aplicaciones del mercado, nuestra comparativa de aplicaciones de CAA es un punto de partida, no un veredicto.
  • Guardar la tableta para protegerla. Una herramienta que se queda en su funda no sirve de nada: prevé una carcasa resistente y la copia en papel para las actividades que manchan.
  • Apostarlo todo a un solo soporte. Nadie se comunica con un único medio: gestos, voz, papel y pantalla se complementan (Williams, Krezman y McNaughton, 2008).
  • Olvidarse del entorno. Las causas de abandono son casi siempre las mismas: herramienta inadecuada, familia o profesionales sin apoyo ni formación, vocabulario sin actualizar, un interlocutor importante que rechaza la CAA, dispositivo demasiado voluminoso o demasiado pequeño, nunca practicar en situaciones reales.

La mejor herramienta es la que el entorno sabrá mantener viva (ver poner en marcha la CAA en equipo).

Preguntas frecuentes

¿Hay que empezar por el papel antes que la tableta?

No, no es una etapa obligatoria. Se puede empezar directamente con la tableta, o con ambos. El papel sirve sobre todo de copia y de recurso de emergencia.

¿Tableta o móvil?

Depende del tamaño de casilla que necesite la persona y de sus desplazamientos. Una tableta ofrece casillas más grandes; un móvil está siempre en el bolsillo.

¿Puede bastar una aplicación gratuita?

Sí, si responde a las necesidades de la persona: el precio no dice nada de la adecuación. En cambio, las necesidades de acceso particulares (mirada, pulsadores) suelen requerir una herramienta especializada.

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Fuentes

  • Beukelman, D. R. y Light, J. C. (2020). Augmentative & Alternative Communication (5.ª ed.). Paul H. Brookes.
  • Estudios citados a partir de esta obra: Daniloff et al. (1983); Allen et al. (2017); O'Neill, Light y Pope (2018); Meder y Wegner (2015); Johnson et al. (2006); van der Meer et al. (2011); Horton et al. (2001); Williams, Krezman y McNaughton (2008).

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